Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Crema de castañas y vainilla


La combinación de castañas y vainilla da como resultado una crema suave, cremosa y muy aromática. El sabor delicado de las castañas se complementa con el agradable perfume de la vainilla, que aporta un toque dulce y especial a esta preparación. Podemos utilizarla para rellenar tartas, pasteles y otros dulces, o disfrutarla directamente.




Ingredientes:


- 250 gr de castañas
- 125 gr de azúcar
- 100 ml de agua
- 1 pizca de sal
- 2 cucharaditas de aroma de vainilla



Preparación



Lavamos bien las castañas y las cubrimos con agua. Retiramos aquellas que floten, ya que pueden indicar que no están en buen estado.


Hacemos una pequeña incisión en cada castaña. Este paso es importante para evitar que puedan explotar durante la cocción y también nos facilitará el pelado posterior.


Ponemos las castañas en un cazo, las cubrimos con agua limpia y las llevamos al fuego. Cuando el agua rompa a hervir, bajamos ligeramente la intensidad y dejamos que cuezan durante unos 20 minutos.


Escurrimos las castañas, reservando el agua de cocción, y las pelamos mientras todavía están calientes, teniendo cuidado para no quemarnos.


Trituramos las castañas hasta obtener un puré. Si fuese necesario, añadimos un poco del agua de cocción que hemos reservado hasta conseguir una textura cremosa y homogénea.


Añadimos al puré la pizca de sal y las 2 cucharaditas de aroma de vainilla y mezclamos bien.


Para preparar el almíbar, ponemos en un cazo el azúcar y 100 ml de agua y calentamos hasta alcanzar los 121º C.


Incorporamos el almíbar todavía caliente al puré de castañas y mezclamos hasta obtener una crema homogénea.


Volvemos a llevar la crema al fuego y la cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 5 minutos, removiendo casi constantemente para evitar que se pegue al cazo.


Retiramos del fuego cuando haya espesado al gusto, teniendo en cuenta que al enfriarse espesará todavía más.


Repartimos la crema en botes limpios, los cerramos bien y dejamos que se enfríe.


Conservamos la crema en el frigorífico y la consumimos en unas pocas semanas. También podemos congelarla.





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