Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Galletas de natillas y canela


Las galletas de natillas y canela son una auténtica delicia para disfrutar en cualquier momento del día. Quedan tiernas por dentro, ligeramente crujientes por fuera y con un delicioso aroma a canela que las hace irresistibles. Gracias a las natillas, la masa adquiere una textura muy suave y un sabor delicado que las convierte en unas galletas perfectas para acompañar un café, un vaso de leche o un chocolate caliente.




Ingredientes:


- 225 gr de harina de trigo común
- 25 gr de maicena
- 100 gr de azúcar
- 45 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1 huevo mediano
- 1 pizca de sal
- 100 gr de natillas tipo Danet
- 1 o 2 cucharaditas de canela en polvo
- Azúcar moreno para espolvorear



Preparación



Sacamos la mantequilla, el huevo y las natillas de la nevera unos 20 minutos antes de comenzar para que estén a temperatura ambiente.


En un bol amplio batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Incorporamos el huevo ligeramente batido y continuamos mezclando hasta que quede completamente integrado.


Añadimos las natillas y la canela en polvo, removiendo bien para conseguir una mezcla homogénea.


Tamizamos la harina junto con la maicena, la levadura química y la sal. Incorporamos poco a poco los ingredientes secos a la mezcla anterior y mezclamos con una espátula hasta obtener una masa uniforme.


Envolvemos la masa en film transparente y la dejamos reposar en la nevera entre 40 y 50 minutos.


Precalentamos el horno a 180° C con calor arriba y abajo y forramos una bandeja con papel de horno.


Vamos formando pequeñas bolas de masa, las colocamos sobre la bandeja dejando separación entre ellas, las aplastamos ligeramente con la palma de la mano y espolvoreamos la superficie con un poco de azúcar moreno.


Horneamos durante 20-25 minutos, hasta que las galletas estén ligeramente doradas.


Sacamos la bandeja del horno y dejamos reposar las galletas durante 10 minutos antes de trasladarlas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo.



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