Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Galletas sablé de chocolate



Las galletas sablé de chocolate destacan por su textura delicada y crujiente y por su intenso sabor a chocolate. La masa se prepara fácilmente mezclando la mantequilla con los ingredientes secos y chocolate, y después se enfría en forma de rulo para poder cortar las galletas con facilidad. Al hornearlas conseguiremos unas galletas finas, con un bonito acabado y perfectas para disfrutar en cualquier momento.





Ingredientes:


- 140 gr de harina de trigo de todo uso
- 25 gr de cacao en polvo sin azúcar
- 120 gr de mantequilla
- 130 gr de azúcar
- 110 gr de chocolate con un 70 % de cacao
- ½ cucharadita de bicarbonato
- ¼ cucharadita de sal, preferiblemente en escamas
- ½ cucharadita de extracto de vainilla




 Preparación




Ponemos en un bol la harina, el bicarbonato, la sal y el cacao en polvo y mezclamos bien. Reservamos.


En otro bol batimos la mantequilla, que tendremos a temperatura ambiente y con textura de pomada, junto con el azúcar hasta obtener una crema.


Si la mantequilla no está suficientemente blanda, podemos dejarla unos segundos en el microondas, con cuidado de no llegar a derretirla.


Incorporamos la mezcla de ingredientes secos al bol de la mantequilla y el azúcar.


Troceamos o rallamos el chocolate y lo añadimos junto con el extracto de vainilla.


Mezclamos todo con la ayuda de un tenedor hasta que los ingredientes estén bien combinados. Terminamos compactando la masa con las manos hasta formar una bola.


Colocamos la masa sobre papel film y le damos forma de rulo con las manos. Podemos hacer uno o varios rulos, procurando que tengan un grosor uniforme.


Envolvemos los rulos con el papel film y los hacemos rodar sobre la superficie de trabajo, girando los extremos del papel como si fuera un caramelo, para que la masa quede bien compactada.


Guardamos la masa en el frigorífico durante unas horas, hasta que esté completamente endurecida.


Precalentamos el horno a 180º C.


Retiramos la masa del frigorífico y, con un cuchillo, cortamos discos de aproximadamente medio centímetro de grosor.


Colocamos los discos sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, dejando espacio suficiente entre ellos, ya que las galletas crecerán durante el horneado.


Horneamos a 180 ºC durante 10-12 minutos, colocando la bandeja en la parte central del horno.


Retiramos la bandeja y pasamos las galletas con mucho cuidado a una rejilla, ya que estarán todavía blanditas al salir del horno.


Dejamos que se enfríen completamente sobre la rejilla. Al enfriarse adquirirán su textura característica.




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