Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas caseras de aceite con mandarina



Estas magdalenas de mandarina son esponjosas, aromáticas y muy jugosas gracias al puré elaborado con la fruta fresca. Su intenso sabor cítrico y su delicada miga las convierten en una opción ideal para el desayuno, la merienda o para acompañar un café. Además, la decoración con tiras de piel de mandarina y azúcar glas les aporta un acabado tan bonito como delicioso.




Ingredientes:

- 300 gr de harina de trigo
- 4 mandarinas
- 12 gr de levadura en polvo
- 2 huevos
-100 gr de azúcar
- 125 ml de aceite de oliva suave
- 1 pizca de sal
- Azúcar glas para decorar



Preparación


Lavamos muy bien una de las mandarinas. Pelamos únicamente la parte naranja de la piel y la cortamos en tiras muy finas. Reservamos para la decoración.


Pelamos las cuatro mandarinas, retirando las posibles semillas, y trituramos la pulpa durante un par de minutos hasta obtener un puré fino.


Precalentamos el horno a 200ºC.


Tamizamos la harina junto con la levadura química en un bol.


En otro recipiente batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y aumente notablemente de volumen.


Añadimos el aceite de oliva poco a poco sin dejar de batir hasta que quede completamente integrado.


Incorporamos el puré de mandarina y mezclamos nuevamente.


Agregamos los ingredientes líquidos al bol de la harina junto con la pizca de sal y mezclamos suavemente hasta obtener una masa lisa y homogénea, sin trabajarla en exceso.


Preparamos cápsulas rectangulares de papel de horno doblando los laterales para darles la forma característica, o utilizamos moldes para magdalenas si lo preferimos.


Repartimos la masa llenando cada cápsula hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y al pincharlas con un palillo este salga limpio.


Las retiramos del horno y las dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.


Decoramos con las tiras de piel de mandarina reservadas y espolvoreamos con azúcar glas antes de servir.



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