Estas magdalenas de mandarina son esponjosas, aromáticas y muy jugosas gracias al puré elaborado con la fruta fresca. Su intenso sabor cítrico y su delicada miga las convierten en una opción ideal para el desayuno, la merienda o para acompañar un café. Además, la decoración con tiras de piel de mandarina y azúcar glas les aporta un acabado tan bonito como delicioso.
Ingredientes:
- 4 mandarinas
- 12 gr de levadura en polvo
- 2 huevos
-100 gr de azúcar
- 125 ml de aceite de oliva suave
- 1 pizca de sal
- Azúcar glas para decorar
Preparación
Lavamos muy bien una de las mandarinas. Pelamos únicamente la parte naranja de la piel y la cortamos en tiras muy finas. Reservamos para la decoración.
Pelamos las cuatro mandarinas, retirando las posibles semillas, y trituramos la pulpa durante un par de minutos hasta obtener un puré fino.
Precalentamos el horno a 200ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura química en un bol.
En otro recipiente batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y aumente notablemente de volumen.
Añadimos el aceite de oliva poco a poco sin dejar de batir hasta que quede completamente integrado.
Incorporamos el puré de mandarina y mezclamos nuevamente.
Agregamos los ingredientes líquidos al bol de la harina junto con la pizca de sal y mezclamos suavemente hasta obtener una masa lisa y homogénea, sin trabajarla en exceso.
Preparamos cápsulas rectangulares de papel de horno doblando los laterales para darles la forma característica, o utilizamos moldes para magdalenas si lo preferimos.
Repartimos la masa llenando cada cápsula hasta tres cuartas partes de su capacidad.
Horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y al pincharlas con un palillo este salga limpio.
Las retiramos del horno y las dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.
Decoramos con las tiras de piel de mandarina reservadas y espolvoreamos con azúcar glas antes de servir.

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