El flan de granada y leche condensada es un postre cremoso y dulce, con un delicado sabor afrutado que lo hace diferente de los flanes tradicionales. La granada aporta un toque ligeramente ácido que combina muy bien con la suavidad de la leche condensada, mientras que sus granos sirven para decorar y dar un punto fresco al servirlo. Es una receta sencilla, ideal para preparar con antelación y disfrutar bien fría.
Ingredientes:
- 5 huevos
- 2 granadas medianas
Preparación
Desgranamos las dos granadas y reservamos los granos de media granada para decorar. Trituramos el resto hasta obtener su zumo y lo pasamos por un colador fino para retirar las semillas y los restos de pulpa.
Ponemos el zumo de granada en el vaso de la batidora, añadimos los huevos y la leche condensada y batimos hasta conseguir una mezcla homogénea.
Vertemos la preparación en una flanera grande o en moldes individuales. Cubrimos con papel de aluminio si los moldes no tienen tapa.
Precalentamos el horno a 180° C. Colocamos los moldes dentro de una fuente con agua caliente, procurando que el agua llegue aproximadamente hasta la mitad de su altura. Horneamos al baño maría durante 50-60 minutos si utilizamos una flanera grande, o menos tiempo si son moldes individuales, hasta que el flan esté cuajado. Para comprobarlo, pinchamos el centro con un cuchillo; debe salir limpio o con unas pocas migas húmedas, pero sin líquido.
Retiramos del horno y dejamos enfriar. Cuando esté a temperatura ambiente, lo guardamos en el frigorífico durante al menos 2-3 horas para que termine de asentarse y resulte más fácil desmoldarlo.
En el momento de servir, desmoldamos el flan con cuidado y lo decoramos con los granos de granada que habíamos reservado. Servimos bien frío.

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