El sorbete de manzana verde es un postre refrescante, ligero y con un agradable toque ácido. Su sabor afrutado y su textura suave lo convierten en una opción ideal para disfrutar después de una comida o para servir entre platos. El zumo de limón ayuda a mantener el color de la manzana y el almíbar aporta el dulzor necesario para conseguir un buen equilibrio.
Ingredientes:
Para el almíbar
- 250 ml de agua
Para el sorbete
- 30 ml de zumo de limón
- 250 ml de almíbar
- 1 clara de huevo (opcional)
Preparación
Comenzamos preparando el almíbar. Ponemos el agua y el azúcar en un cazo a fuego medio y removemos hasta que el azúcar se disuelva por completo. Dejamos que hierva suavemente durante un par de minutos, retiramos del fuego y esperamos a que se enfríe. Después, lo guardamos en la nevera hasta que esté completamente frío.
Lavamos las manzanas, las cortamos en cuartos y retiramos las semillas. Las pasamos por una licuadora para obtener el zumo y medimos aproximadamente 250 ml. Añadimos el zumo de limón y mezclamos bien.
Incorporamos 250 ml del almíbar frío al zumo de manzana y removemos hasta integrar todos los ingredientes. Probamos la mezcla y, si lo deseamos, ajustamos ligeramente la cantidad de almíbar según el dulzor de las manzanas.
Si queremos una textura más aireada, batimos ligeramente la clara de huevo y la incorporamos a la preparación. Este paso es opcional.
Vertemos la mezcla en una heladera y seguimos las instrucciones del fabricante hasta conseguir una textura cremosa y consistente. Si preferimos un sorbete más firme, lo pasamos a un recipiente apto para el congelador y lo dejamos enfriar hasta que alcance la consistencia deseada.
Servimos el sorbete de manzana verde bien frío, recién preparado o después de dejarlo unos minutos a temperatura ambiente para que resulte más fácil servirlo.

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