Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Mermelada de Grosella y Canela

 


Ingredientes:


- 4 tazas de grosellas
- 2 tazas de agua
- 3 tazas de azúcar
- Ramas de canela




Preparación


Lavar las grosellas. 

Hacer un almíbar en una olla y colocar las grosellas a que se cocinen.

Añadir la canela y dejar cocinar hasta obtener la consistencia de mermelada.

Smoothie de Naranja y Zanahoria

 


Ingredientes:



- 180 gr de zanahorias, peladas y cortadas en dados
- 1 naranja pelada
- 1 plátano, cortado en trozos
- 80 gr de yogur natural
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 1 cucharada de miel o agave
- 100 ml de zumo de naranja
- Rodaja de naranja y menta para decorar (opcional)




Preparación


Añade todos los ingredientes a una batidora y bátelos hasta que queden bien combinados.

Colar si se desea para conseguir una consistencia suave o dejar la pulpa de la zanahoria para una consistencia más espesa

Decorar con una rodaja de naranja.



Helado de Limón

 



Ingredientes:



- 3 limones sin tratar incluyendo 1 cáscara
- 200 gr de azúcar
- 2 claras de huevo






Preparación



Preparar el jarabe de azúcar: verter 200 g de azúcar en un vaso medidor y añadir agua para obtener 1/2 l. Calentar de 4 a 5 minutos hasta que todo el azúcar se haya disuelto. Dejar enfriar.

Exprimir los 3 limones en un bol para extraer el zumo, y rallar la cáscara de un limón.

 Mezclar el zumo de los limones con la ralladura del resto de los limones y con el jarabe de azúcar. 

Verter la mezcla en la batidora durante 20 minutos.

Batir las claras de huevo a punto de nieve. Añadir las claras de huevo a la heladera al final, cuando el sorbete comienza a fraguar.

Roscos de Vino

 


Hay sabores que detienen el tiempo. Estos Roscos de Vino están hechos sin prisa, respetando la receta de siempre para que cada bocado se deshaga en la boca. Tradición en estado puro.







Ingredientes:


- 300 gr de harina de trigo.
- 70 gr de azúcar glas.
- 110 gr de manteca de cerdo.
- 40 gr de semillas de sésamo o ajonjolí tostadas.
- 1/2 cucharadita de canela en polvo.
- 130 ml de vino dulce tipo moscatel o Pedro Ximénez.
- La ralladura de 1/2 naranja.
- Azúcar glas para rebozarlos.



Preparación



Lo primero que vamos a hacer es secar la harina en el horno para eliminar su humedad. Para ello pon el horno a 100ºC con resistencia superior e inferior activas, pon la harina en una bandeja de horno bien extendida y cuando el horno haya alcanzado la temperatura introduce la bandeja en él a media altura.

Cuando lleve 10 minutos remuévela con una cuchara, a los siguientes 10 minutos remuévela otra vez, y aproximadamente cuando lleve 30 minutos en el horno estará lista, la notarás mucho más suelta de lo habitual. Ve vigilándola porque lo que no debe suceder es que se tueste o dore, debe seguir completamente blanca. El objetivo es quitarle la humedad que pueda tener, y si tienes prisa también puedes subir el horno hasta 170º C, removerla cada pocos minutos y sacarla a los 10 o 15 minutos.

Pasa la harina a un cuenco amplio para que se enfríe, haciéndola pasar a través de un colador para que no tenga grumos.

Mientras secas la harina saca la manteca de cerdo de la nevera para que después no esté tan fría.

Cuando se haya enfriado la harina añade al bol la canela, el azúcar glas, la ralladura de naranja y las semillas de sésamo y mézclalos.

Incorpora la manteca de cerdo y mezcla bien todos los ingredientes. Para ello puedes ayudarte de unas varillas o de una lengua de cocina, lo que te sea más cómodo.

Por último añade el vino, amasa un poco con tus manos y hazla una bola.

Si está muy blanda puedes dejarla 5 o 10 minutos en la nevera, pero si se mantiene firme puedes seguir trabajándola.

Estírala con un rodillo sobre papel de horno. El grosor que deberás dejarle es de aproximadamente 1 centímetro, aunque esto ya va en gustos.

Corta los roscos con un cortapastas redondo y de la medida que prefieras. Para quitarle el centro suelo utilizar un descorazonador de manzanas que tiene la medida ideal, aunque puedes utilizar cualquier otra cosa que tengas a mano.

Ve colocando los roscos sobre papel de horno o un tapete antiadherente.

La masa que te haya quedado entre cada círculo y los centros vuelve a amasarla, aplanarla y saca más roscos hasta que se acabe.

Precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo (sin ventilador), y cuando llegue a esa temperatura introduce el tapete o papel sobre una rejilla de horno en el horno a media altura.

Hornéalos 10-15 minutos o hasta que veas que están ligeramente dorados por encima. Sácalos del horno y no los toques hasta que se enfríen, son muy frágiles.

Cuando estén totalmente fríos ponlos en una bolsa junto con abundante azúcar glas. Cierra la bolsa con un poco de aire y, con cuidado, muévelos para que se vayan impregnando con el azúcar glas y queden prácticamente cubiertos.

Naranjas confitadas

 


Ingredientes:



- 2 naranjas.
- 200 gr de azúcar blanco.
- 300 ml de agua.




Preparación





Lava bien con agua fría las naranjas y sécalas con papel de cocina.

Corta las naranjas en rodajas. Lo ideal es que sean finas pero no en exceso para que no se rompan y, aunque puedes hacerlo con un cuchillo, si optas por una mandolina como he hecho yo te asegurarás de que todas queden con el mismo grosor.

Utiliza una cazuela bastante ancha ya que la idea es que no haya más de 2 capas de rodajas de naranja para que todas se cocinen de manera bastante uniforme.
En la cazuela echa el azúcar y el agua y calienta la mezcla a fuego suave hasta que se disuelva el azúcar y tengamos un almíbar, tardará entre 5 y 10 minutos dependiendo de la temperatura del fuego.

Pon las naranjas en la cazuela y cocínalas a fuego suave y tapadas durante 30 minutos. En ningún momento las remuevas porque podrían romperse, simplemente si ves que lo necesitan puedes acomodarlas mejor con unas pinzas de cocina.

Destápalas y sigue cocinándolas durante otros 30 minutos o hasta que veas que la corteza está tierna y la naranja en general se transparenta un poco.

Ya están listas, espera a que se enfríen y decide con qué acabado las dejas. 


En almíbar: 

lo más sencillo y lo que yo suelo hacer es guardarlas con su almíbar en la nevera, aguantan varios meses así (siempre y cuando queden sumergidas). Esta es la forma en la que mejor quedan para ponerlas sobre el Roscón de Reyes, ya que no se resecan mientras éste se hornea.



Secas

se escurren bien y se dejan encima de una rejilla para que se sequen durante unas horas (4 o 5 o incluso de un día para otro) y ya se pueden guardar en un recipiente cerrado o congelarlas para que aguanten más tiempo. El almíbar puedes guardarlo aparte para utilizarlo en cualquier receta de repostería (incluso en el propio Roscón de Reyes).



Escarchadas

 igual que secas pero cuando las hayas puesto sobre la rejilla échales azúcar blanco por encima, verás que al secarse quedan con ese azúcar ligeramente disuelto, pegado y blanco, dando la apariencia de escarcha.

Pudin de tapioca

 


Ingredientes:




- 1 lata de leche condensada
- 1 decilitro de leche de coco
- 1½ tazas de leche (360 mililitros)
- 1 taza de tapioca granulada
- 3 huevos
- 4 cucharadas soperas de coco rallado
- 200 gr de azúcar 



Preparación



Hidrata la tapioca. Para ello, introduce en un recipiente la tapioca granulada, la leche de coco y una taza de leche entera (o semidesnatada). Mezcla y deja que repose durante 30-40 minutos.

Prepara el caramelo introduciendo directamente el azúcar en el molde metálico y colocándolo sobre el fuego, removiendo hasta que se derrita. 

Añade a la tapioca hidratada la media taza de leche restante, los 3 huevos enteros y la lata de leche condensada. Bate con una batidora eléctrica de mano o prepara el relleno del pudin de tapioca en la licuadora.

Puedes cocinar el pudin de tapioca de dos formas distintas. La primera opción es al baño María, introduciendo el molde en una olla con agua y cocinándolo a fuego medio-bajo. La segunda opción es al horno pero, igualmente, al baño María.

Truco: Si optas por hacer el pudin al fuego, añade una cucharadita de vinagre al agua del baño María para que no se oscurezca el recipiente.

Vierte la mezcla sobre el caramelo, tapa la olla (o el recipiente usado para el baño María) y deja que se cocine el pudin durante 30 minutos. Para saber si está listo, introduce un cuchillo y comprueba si sale limpio.

Si optas por la cocción al horno, deberás precalentarlo a 180º C. Luego, tendrás que introducir una bandeja con agua y, encima, el molde con el pudin de tapioca cubierto con papel de aluminio. El tiempo de cocción para este caso es de 1 hora.

Cuando esté listo, deja que se entibie durante al menos 1 hora, resérvalo en el frigorífico y desmóldalo al momento de servir. Si observas que te queda caramelo pegado en el fondo, simplemente debes añadir medio vaso de agua, colocar el molde en el fuego, dejar que hierva y mezclar. Verás que volverás a tener un caramelo líquido que podrás verter sobre el budín.

Decora el pudin de tapioca con coco rallado y sirve

Mousse de Nutella

 



Ingredientes:



 - ½ vaso de Nutella
-  200 ml de Nata para montar






Preparación




Con la ayuda de una batidora eléctrica, semi montamos la nata. No es necesario que añadamos azúcar, ya que la Nutella que hemos utilizado para hacer la mousse de chocolate ya la trae incorporada y queremos que el protagonista sea este sabor. 

A continuación, empezamos a añadir a la nata semi montada una cucharada de Nutella. Con movimientos suaves y envolventes para que la nata no se desmonte, integramos la crema de cacao.

Repetimos el proceso anterior tantas veces como veamos que es necesario para que nuestra mousse de Nutella sin gelatina tenga el color y el sabor a chocolate que buscamos. 

Para finalizar esta receta de mousse de Nutella, disponemos la mousse en los vasos de servir y decoramos con un sencillo rulo de hojaldre al chocolate.