Este helado casero es una opción perfecta para quienes buscan un postre saludable y delicioso. Solo necesitas tres ingredientes naturales.
Ingredientes:
- 2 cucharadas de miel
- 1 cucharadita de canela
Cocinar dulces es hablar con el corazón. En este rincón, cada receta cuenta una historia de tradición y mimo. Te invito a saborear la vida y a disfrutar del arte de endulzar cada día. Pasa y diviértete en mi cocina.
Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.
En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.
Tamizamos juntos, la harina, la levadura y la sal y reservamos.
Comenzamos batiendo la mantequilla con el azúcar hasta que se integren bien.
Bajamos la velocidad y añadimos entonces el huevo, que previamente habremos batido un poco y mezclamos hasta que esté bien integrado en la mezcla.
Añadimos ahora la miel y la canela y batimos unos segundos.
Comenzamos a añadir la harina a cucharadas, una cada 5 segundos aproximadamente, hasta terminar de echarla toda.
Amasamos durante 3 ó 4 minutos hasta obtener una masa lisa y homogénea.
Formamos una bola y la tapamos con film transparente y la introducimos en la nevera durante 1 hora. La sacamos de la nevera y la dividimos en tres partes. Con ayuda de un rodillo estiraremos cada una de las tres partes entre dos papeles de hornear, con el fin de que no se pegue la masa al rodillo ni a la encimera. Formaremos tres planchas de 5 mm. de grosor cada una.
Introducimos las planchas en la nevera durante dos horas.
Pasadas las dos horas, sacamos las planchas de la nevera y con ayuda de un corta pastas, daremos forma a nuestras galletas. Puedes utilizar el cortador que más te guste e incluso utilizar varios diferentes, siempre que tomes la precaución de hornear juntas las galletas del mismo tamaño porque si no se harán unas antes que otras.
Vamos colocando las galletas cortadas sobre la bandeja de horno que vayamos a utilizar, previamente forrada con papel para hornear o con un tapete de silicona.
Introducimos las galletas en la nevera durante 20 minutos para que después no pierdan la forma en el horno.
Precalentamos el horno a 170º C. e introducimos las galletas durante 12 ó 15 minutos. Observarás que ya están cuando empiecen a dorarse por los bordes.
Las sacaremos y dejaremos sobre la misma bandeja de horno durante 5 minutos. En ese momento y con ayuda de una espátula las iremos colocando sobre una rejilla hasta que se enfríen completamente.
Mezclamos en un recipiente no metálico, la leche condensada, el zumo de naranja, la canela y la corteza de naranja.
Pelamos los plátanos y los cortamos en discos gruesos, los ponemos en un bol con los kiwis pelados y cortados en trozos regulares y los fresones partidos por la mitad.
Vertemos por encima el zumo de naranja que hemos mezclado anteriormente y lo dejamos en la nevera 2 horas como mínimo.
Escurrimos las frutas y las ensartamos alternándolas en brochetas.
Las servimos con un poco del zumo por arriba.