Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Melón relleno de frutas y helado



 Vamos a convertir un melón Cantalupo en un original recipiente para preparar un postre fresco, colorido y muy apetecible. Lo rellenaremos con su propia pulpa y diferentes frutas, añadiremos una bola de helado de fresa y terminaremos con sirope y unas hojas de menta. Una presentación sencilla pero muy vistosa que resulta perfecta para servir la fruta de una forma diferente.




Ingredientes:


- 1 melón Cantalupo
- 1 melocotón
- 80 gr de fresas
- 1 puñadito de grosellas
- 1 kiwi
- Menta
- Sirope de fresa
- Helado de fresa



Preparación



Lavamos las fresas, retiramos los tallos y las cortamos en trocitos.


Pelamos los melocotones y el kiwi y los cortamos también en trocitos.


Cortamos el melón aproximadamente a tres cuartas partes de su altura y retiramos la parte superior. Eliminamos las semillas y vaciamos el interior, reservando la pulpa.


Cortamos la pulpa del melón en trocitos.


Con ayuda de un cuchillo, recortamos el borde superior del melón formando picos o una estrella, para conseguir una presentación más bonita.


Rellenamos el interior del melón con los trocitos de melón, las fresas, el kiwi y el melocotón. Añadimos las grosellas.


Colocamos encima una bola de helado de fresa y regamos con un poco de sirope de fresa.


Decoramos con unas hojitas de menta y servimos inmediatamente.



Galletas sablé de chocolate



Las galletas sablé de chocolate destacan por su textura delicada y crujiente y por su intenso sabor a chocolate. La masa se prepara fácilmente mezclando la mantequilla con los ingredientes secos y chocolate, y después se enfría en forma de rulo para poder cortar las galletas con facilidad. Al hornearlas conseguiremos unas galletas finas, con un bonito acabado y perfectas para disfrutar en cualquier momento.





Ingredientes:


- 140 gr de harina de trigo de todo uso
- 25 gr de cacao en polvo sin azúcar
- 120 gr de mantequilla
- 130 gr de azúcar
- 110 gr de chocolate con un 70 % de cacao
- ½ cucharadita de bicarbonato
- ¼ cucharadita de sal, preferiblemente en escamas
- ½ cucharadita de extracto de vainilla




 Preparación




Ponemos en un bol la harina, el bicarbonato, la sal y el cacao en polvo y mezclamos bien. Reservamos.


En otro bol batimos la mantequilla, que tendremos a temperatura ambiente y con textura de pomada, junto con el azúcar hasta obtener una crema.


Si la mantequilla no está suficientemente blanda, podemos dejarla unos segundos en el microondas, con cuidado de no llegar a derretirla.


Incorporamos la mezcla de ingredientes secos al bol de la mantequilla y el azúcar.


Troceamos o rallamos el chocolate y lo añadimos junto con el extracto de vainilla.


Mezclamos todo con la ayuda de un tenedor hasta que los ingredientes estén bien combinados. Terminamos compactando la masa con las manos hasta formar una bola.


Colocamos la masa sobre papel film y le damos forma de rulo con las manos. Podemos hacer uno o varios rulos, procurando que tengan un grosor uniforme.


Envolvemos los rulos con el papel film y los hacemos rodar sobre la superficie de trabajo, girando los extremos del papel como si fuera un caramelo, para que la masa quede bien compactada.


Guardamos la masa en el frigorífico durante unas horas, hasta que esté completamente endurecida.


Precalentamos el horno a 180º C.


Retiramos la masa del frigorífico y, con un cuchillo, cortamos discos de aproximadamente medio centímetro de grosor.


Colocamos los discos sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, dejando espacio suficiente entre ellos, ya que las galletas crecerán durante el horneado.


Horneamos a 180 ºC durante 10-12 minutos, colocando la bandeja en la parte central del horno.


Retiramos la bandeja y pasamos las galletas con mucho cuidado a una rejilla, ya que estarán todavía blanditas al salir del horno.


Dejamos que se enfríen completamente sobre la rejilla. Al enfriarse adquirirán su textura característica.




Cupcakes de fresa y leche condensada




Hoy vamos a preparar unos deliciosos Cupcakes de fresas, tiernas y jugosas, con el sabor de la fruta fresca y un toque dulce de leche condensada. Los terminaremos con nata montada y fresas, consiguiendo unas cupcakes muy vistosos y perfectos para disfrutar como postre.





Ingredientes:


- 200 gr de leche condensada
- 150 gr de harina
- 2 huevos
- 10 gr de levadura química
- 75 ml de aceite de oliva
- 100 gr de nata montada
- 350 gr de fresas limpias



Preparación




Precalentamos el horno a 180º C.


Trituramos 125 gramos de las fresas durante dos o tres segundos, procurando que no queden completamente hechas puré.


Batimos la leche condensada junto con el aceite de oliva y los huevos hasta conseguir una mezcla homogénea.


Añadimos las fresas trituradas y, a continuación, incorporamos la harina y la levadura previamente tamizadas. Mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea.


Repartimos la preparación en las cápsulas de magdalenas, llenándolas aproximadamente hasta un tercio de su capacidad.


Horneamos durante unos 20 minutos, comprobando la cocción antes de retirarlas del horno.


Dejamos enfriar las magdalenas sobre una rejilla.


Una vez frías, decoramos con la nata montada y el resto de las fresas cortadas en trocitos o en láminas.


Servimos y disfrutamos de nuestras magdalenas de fresas con nata.




Bizcocho de almendra con pasas al ron y canela



Hoy vamos a preparar un delicioso bizcocho de almendras con pasas, canela y ron, un dulce de textura tierna y muy aromático. La almendra aporta un sabor delicioso y combina perfectamente con las pasas maceradas en ron, la canela y el toque fresco de la ralladura de limón. Una receta sencilla y casera, perfecta para acompañar un café o disfrutar de un dulce en cualquier momento del día.





Ingredientes:


- 250 gr de almendras peladas y tostadas
- 5 huevos
- 240 gr de azúcar
- 1 limón
- 1 cucharada y media de canela en polvo
- 50 ml de ron
- 100 gr de uvas pasas
- 1 cucharada de mantequilla
- Harina
- Azúcar glas para decorar



Preparación



Ponemos el ron en un bol junto con las pasas y las dejamos macerar.


Untamos con la mantequilla el fondo y las paredes de un molde cuadrado de paredes bajas, de unos 22 centímetros de lado, y lo espolvoreamos ligeramente con harina.


Precalentamos el horno a 180º C.


Lavamos bien el limón, lo secamos y rallamos finamente su piel.


Escurrimos las pasas, reservando el ron de la maceración, las secamos bien y las enharinamos ligeramente para evitar que se vayan al fondo del bizcocho durante la cocción.


Ponemos las almendras en el recipiente de un robot de cocina y las trituramos hasta que estén casi molidas, pero sin llegar a convertirlas en harina.


Cascamos los huevos en un cuenco, añadimos el azúcar y batimos con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla esté blanquecina, espumosa y haya doblado su volumen.


Incorporamos las almendras poco a poco y mezclamos con una espátula, realizando movimientos envolventes para mantener el aire de la mezcla.


Añadimos la canela, el ron reservado de la maceración y la ralladura de limón y mezclamos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.


Incorporamos por último las pasas enharinadas y mezclamos suavemente para repartirlas por toda la masa.


Vertemos la preparación en el molde y horneamos durante unos 35 minutos.


Comprobamos la cocción pinchando el centro con un palillo. Si sale limpio, retiramos el bizcocho del horno.


Dejamos que se enfríe completamente antes de desmoldarlo.


Espolvoreamos con azúcar glas y servimos cortado en porciones cuadradas.





Trufas carrot cake


Estas trufas de zanahoria, dátiles y chocolate blanco son un bocado delicioso y muy sencillo de preparar. Combinamos la dulzura natural de los dátiles con la zanahoria, las nueces, la avena y un toque de canela para conseguir unas pequeñas bolitas llenas de sabor. Las cubrimos con chocolate blanco sin azúcar y las decoramos con galletas sin azúcar o nueces trituradas. Una receta perfecta para disfrutar de un dulce casero sin complicarnos demasiado.




Ingredientes:


- 100 gr de zanahoria
- 100 gr de dátiles
- 60 gr de nueces
- 20 gr de copos de avena
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 150 gr de chocolate blanco sin azúcar
- Galletas sin azúcar




Preparación




Pelamos la zanahoria y la cortamos en rodajas. Añadimos los dátiles deshuesados, las nueces y los copos de avena y lo ponemos todo en la picadora junto con la canela en polvo.


Trituramos hasta obtener una masa con la textura que más nos guste y que podamos manejar fácilmente.


Tomamos pequeñas porciones de masa y formamos bolitas de unos 20 gramos, procurando que todas tengan un tamaño similar. Es preferible que no sean demasiado grandes.


Fundimos el chocolate blanco al baño maría o en el microondas, calentándolo en ráfagas de pocos segundos y removiendo cada vez para evitar que se queme.


Bañamos las trufas en el chocolate hasta que queden completamente cubiertas y las colocamos sobre papel sulfurizado.


Antes de que el chocolate se endurezca, decoramos las trufas con galletas sin azúcar trituradas o con nueces picadas.


Dejamos que el chocolate se endurezca y ya tendremos listas nuestras trufas para disfrutar.




Churros en freidora de aire


 
Hoy vamos a preparar unos deliciosos churros caseros en air fryer, una forma sencilla de disfrutar de este clásico sin necesidad de freírlos en abundante aceite. Prepararemos la masa tradicional con agua, sal y harina de fuerza y, una vez formados los churros, los cocinaremos en la freidora de aire hasta conseguir un exterior dorado y ligeramente crujiente. Una receta fácil para disfrutar de unos churros recién hechos en casa acompañados de un buen café o de nuestro chocolate caliente favorito.




Ingredientes:


- 350 ml de agua
- 4 gr de sal
- 250 gr de harina de fuerza
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Azúcar blanquilla para espolvorear





 Preparación





Lo primero que tenemos que hacer es llevar a ebullición 350 ml de agua con 4 gr de sal.

En el momento que el agua rompa a hervir, añadiremos de golpe 250 gr de harina de fuerza tamizada.

Inmediatamente y con la ayuda de una cuchara de madera, comenzamos a integrar la harina con el agua de forma enérgica.

Continuamos mezclando hasta obtener una masa homogénea, sin grumos, de textura bastante densa y nada pegajosa.

Una vez tengamos preparada la masa, llenamos la churrera. Si no disponemos de ella, podemos utilizar una manga pastelera, procurando compactar bien la masa para evitar que queden bolsas de aire.

Precalentamos la air fryer a 200º C durante 3 minutos.

Mientras tanto, con la ayuda de la churrera o de una manga pastelera, formamos los churros. Podemos hacerlos rectos o darles la forma que prefiramos.

Pincelamos los churros con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, procurando que queden ligeramente impregnados por todos los lados.

Colocamos los churros en la cesta de la air fryer, dejando espacio entre ellos para que el aire caliente pueda circular correctamente.

Cocinamos a 200º C durante unos 10-12 minutos, o hasta que estén dorados y ligeramente crujientes por fuera.

Una vez hechos, retiramos los churros de la air fryer y, todavía calientes, los espolvoreamos con azúcar blanquilla.

Servimos los churros recién hechos.





Tarta de crepes de chocolate con crema de mascarpone


Si nos gustan los postres de chocolate y café, esta tarta nos va a encantar. La preparamos alternando finos crepes de chocolate y café con una suave y cremosa capa de mascarpone, creando un postre con muchas capas y un delicioso contraste de sabores.  Terminamos con cacao y unas pepitas de chocolate para darle un toque sencillo y elegante. Una tarta muy especial, perfecta para preparar con antelación y disfrutar bien fría en cualquier ocasión.




Ingredientes:



Para los crepes

- 600 ml de leche
- 250 gr de harina
- 3 huevos
- 2 cucharadas de cacao puro en polvo
- 1 cucharada de café soluble
- Mantequilla para engrasar la sartén



Para la crema de mascarpone

- 600 gr de queso mascarpone
- 400 gr de nata para montar muy fría
- 150 gr de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla



Para decorar

- Cacao puro en polvo
- Pepitas de chocolate



Preparación




Ponemos la leche en el vaso de la batidora y añadimos el café soluble. Batimos hasta que se disuelva.


Incorporamos la harina, los huevos y el cacao y trituramos hasta obtener una masa fina y sin grumos. Tapamos y dejamos reposar en el frigorífico durante unos 30 minutos.


Para preparar la crema, montamos la nata muy fría junto con la vainilla, incorporando el azúcar poco a poco. Añadimos el mascarpone y mezclamos suavemente con movimientos envolventes hasta obtener una crema homogénea. Reservamos en el frigorífico.


Engrasamos ligeramente una sartén con mantequilla y vamos preparando los crepes, procurando que queden finos y de un tamaño similar. Los dejamos enfriar antes de montar la tarta.


Colocamos un crepe y extendemos una capa de crema de mascarpone. Cubrimos con otro crepe y repetimos el proceso hasta terminar con todos los crepes, procurando que las capas de crema tengan un grosor uniforme.


Cubrimos también los laterales con una fina capa de crema, intentando que la tarta quede bien igualada.


Terminamos espolvoreando cacao por encima y decoramos con pepitas o pequeños trozos de chocolate.


Reservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.