Son super fáciles de hacer, no necesitan horno y el resultado es tan bonito que parece sacado de las propias manos de un maestro pastelero.
Ingredientes:
- 1 Kiwi
- 225 gr de Requesón
- 3 láminas de Gelatina
- 5 cucharadas de Leche desnatada
- 70 gr de Azúcar
- 5 Galletas Digestive
- 25 gr de Mantequilla
- unas hojas de Menta
Preparación
Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla fundida.
Repartimos esta preparación en el fondo de 4 moldecitos o aros metálicos y reservamos en la nevera, al menos 30 minutos, para que se endurezcan.
Mientras la base se enfría, ponemos las láminas de gelatina en agua fría durante 5 minutos para que se hidraten. Pasado ese tiempo, la escurrimos bien, trocéala y la disolvemos en la leche caliente.
Batimos el queso de untar con el requesón y el azúcar. Mezclamos con la leche y mezclamos hasta conseguir una masa homogénea.
Sacamos los moldes de la nevera y reparte la mezcla de queso en cada uno.
Los alisamos con una cuchara o una espátula para que queden bien lisos y vuelve a meterlos en la nevera.
Estos pastelitos necesitan al menos 6 horas en la nevera para cuajar bien, así que paciencia.
Cuando los pastelitos ya estén firmes, pelamos el kiwi y lo cortamos en rodajas finas.
Desmoldamos los pastelitos con cuidado y les colocamos por encima unas rodajas de kiwi y unas hojitas de menta fresca.
Servimos enseguida.
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