Son bonitos, resultones y tan fáciles de hacer que cuesta creer que estén tan buenos.
Ingredientes:
- 14 galletas de coco
- 6 maracuyás
- 400 gr de leche condensada
- 400 gr de nata para montar
- 60 gr de chocolate blanco para fundir
- 40 gr de almendras tostadas y peladas
Preparación
Empezamos cortando los maracuyás por la mitad y sacamos toda la pulpa con una cuchara. La pasamos por un colador o un chino fino, presionando bien con el dorso de la cuchara para aprovechar al máximo el jugo.
Deberíamos obtener unos 170 ml de zumo. Reservamos también unas cuantas semillas limpias para añadir al helado más adelante, aportan textura y un aspecto muy vistoso.
En un bol grande, mezclamos la leche condensada con la nata líquida bien fría. Añadimos el zumo de maracuyá y batimos todo con unas varillas eléctricas, hasta que la mezcla espese y coja cuerpo.
Incorporamos entonces las semillas reservadas y removemos con una espátula. Nos quedará una crema suave, aireada y ligeramente ácida, perfecta para helar.
Vertemos la crema en un recipiente metálico, mejor si es de paredes bajas y anchas, para que se congele de forma uniforme.
Lo llevamos al congelador durante unas 6 horas, pero cada 40 minutos, sacamos el recipiente y removemos la mezcla con un tenedor. Esto ayuda a romper los cristales de hielo y a que el helado quede más cremoso, aunque no tengamos heladera.
Mientras el helado terminamos de congelarse, fundimos el chocolate blanco al baño maría o en intervalos cortos en el microondas. Cuando esté derretido, dejamos que se temple un poco.
Luego, sumergimos la mitad de las galletas hasta la mitad en el chocolate fundido y las colocamos sobre papel vegetal. Antes de que el chocolate se enfríe del todo, espolvoreamos por encima las almendras troceadas.
Las dejamos reposar hasta que el chocolate se solidifique.
Sacamos el helado del congelador y forma bolas medianas con ayuda de una cuchara o saca bolas.
Colocamos una porción generosa sobre cada una de las galletas sin chocolate. Cubre con las galletas decoradas con el chocolate y las almendras presionando ligeramente para formar los sándwiches.
Podemos servirlos al momento o envolverlos en papel vegetal y conservarlos en el congelador hasta la hora del postre.

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