Tiernos y esponjosos, con un corazón cremoso que se funde al morder. Un dulce casero que siempre triunfa.
Ingredientes:
- 180 gr de harina de trigo común
- 40 gr de cacao puro en polvo sin azúcar
- 150 gr de azúcar
- 8 gr de levadura química
- 2 gr de sal
- 2 huevos tamaño L a temperatura ambiente
- 120 ml de leche entera
- 100 ml de aceite de girasol
- 120 gr de caramelo espeso
Preparación
Precalentamos el horno a 180° C, calor arriba y abajo, sin ventilador.
Colocamos cápsulas de papel en un molde para muffins rígido.
Sacamos los huevos y la leche de la nevera con antelación para que no estén fríos.
Tamizamos en un bol grande la harina y el cacao para evitar grumos. Añadimos el azúcar, la levadura y la sal. Mezclamos bien con varillas manuales para repartir el cacao de forma uniforme.
En otro bol, batimos ligeramente los huevos, solo hasta romper la yema. Incorporamos la leche y el aceite, mezclando hasta obtener una mezcla homogénea, sin airear en exceso.
Vertemos los líquidos sobre los ingredientes secos. Mezclamos con espátula o cuchara, con movimientos envolventes.
Rellenamos cada cápsula hasta la mitad con masa. Colocamos en el centro 1 cucharadita colmada de caramelo. Cubrimos con más masa hasta llegar a ¾ de la capacidad.
Nos aseguramos de que el caramelo quede completamente cubierto.
Introducimos el molde en la parte media del horno y horneamos durante unos 20 minutos.
Comprobamos la cocción pinchando un palillo evitando tocar el caramelo, debe salir limpio.
Sacamos los muffins del horno y dejamos reposar 5 minutos en el molde.
Los pasamos a una rejilla y dejamos enfriar por completo.
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